lunes, 22 de mayo de 2017

Pedro Sánchez: Áve Fénix

Ocho meses atrás, el recorrido de Pedro Sánchez dentro de la política parecía haber llegado a su fin, tras recibir una certera puñalada por la espalda en el Comité Federal que celebrado en octubre del año pasado. Los barones del PSOE junto a la presidenta de Andalucía, Susana Díaz, consiguieron derrocarle tras 13 horas de vergonzoso Comité Federal: gritos, insultos, lloros, improperios y caos, emitidos casi en directo por la televisión. 

A partir de ahí, se crea una Gestora para dirigir el partido "indefinidamente". Pedro Sánchez se va al paro y Susana Díaz gana tiempo para presentar su candidatura a Secretaria General, con el visto bueno de la plana mayor del PSOE: Felipe González, Jose Luis Rodríguez Zapatero, Alfonso Guerra, Alfredo Pérez Rubalcaba y los presidentes autonómicos de Asturias, Aragón, Valencia, Extremadura y Castilla La Mancha. Ahí es nada. La Gestora se alargará por el tiempo suficiente para hacer olvidar el asesinato político de Pedro y asegurar el triunfo de Susana en las primarias.

¿Recuerdan aquel discurso de Navidad del año 1969 en el que Franco afirmaba, en referencia a su sucesión, que todo estaba atado y bien atado? Algo parecido debieron pensar en el PSOE con respecto a la victoria de Susana. Pero igual que entonces, las cosas no salieron como se planearon. Pedro Sánchez regresó como candidato para recuperar lo que era suyo por derecho, puesto que fueron los militantes los que le habían elegido como Secretario General, presentó sus avales y ganó las primarias por mayoría absoluta: más del 50% de los votos fueron para él, a pesar de haber dos candidaturas más (la de Susana y la de Patxi López). Incontestable. 

Y he aquí que, cual Ave Fénix, Sánchez resurge de sus cenizas y vuelve a ponerse al frente de un partido socialista que, no nos olvidemos, continúa partido por la mitad. La clave de su victoria parece estar en su defensa del no es no; de su coherencia al preferir renunciar a su acta de Diputado antes que romper su promesa en campaña electoral y abstenerse para darle el Gobierno a un Partido Popular podrido por la corrupción, a la vez que de esta forma evitaba desobedecer la decisión tomada por el Comité Federal, de abstenerse.

Los retos a los que tendrá que hacer frente a partir de ahora son si cabe más complicados: en primer lugar, reunificar al PSOE. En segundo lugar, saber aprovechar la corrupción del Partido Popular para ganar terreno, algo que hasta ahora el partido socialista no ha sabido hacer (no en vano ha perdido dos elecciones generales frente al PP). Y fundamentalmente, si aspira a gobernar el país algún día, el PSOE tiene que entenderse con Podemos sí o sí, de la misma manera que Ciudadanos se entiende con el Partido Popular, y eso, hoy por hoy, es bastante improbable. 


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