jueves, 16 de marzo de 2017

Ver para creer

Dicen las estadísticas que en España las mujeres cobran de media un 25% menos que los hombres, realizando en ambos casos el mismo trabajo. En Europa la media es del 16%. Resulta incomprensible esta diferencia de salario por el mero hecho del género del trabajador, pero un eurodiputado polaco (Janusz Korwin-Mikke) nos ha aclarado el por qué de esta diferencia: "las mujeres son más pequeñas, más débiles y menos inteligentes". 

Otro fenómeno creciente en España es el de las personas que con estudios universitarios, deciden eliminar de su currículum la carrera, el máster o incluso la experiencia laboral, al no encontrar trabajo de "lo suyo", para poder acceder al menos a alguna entrevista de cualquier otra cosa. Teniendo en cuenta que en España el 76% del empleo se corresponde con el sector servicios, no es de extrañar la presencia de licenciados en supermercados, comercios, hoteles, restaurantes..., realizando labores por debajo de su nivel formativo, porque para investigación y desarrollo parece que en el extranjero siempre hay más espacio que en España, que exporta conocimiento año tras año.

No obstante, no hay problema, porque somos uno de los principales destinos turísticos del mundo: ocio y esparcimiento, sol y playa. Fiestas como San Fermín, Las Fallas o los Carnavales son conocidas y reconocidas internacionalmente. Y hablando de Carnavales: ojo con el disfraz, que la Iglesia católica se puede molestar si te vistes de la Virgen María o de Cristo, hasta el punto de quererte llevar ante un tribunal de justicia. Más le valía a la Iglesia velar por las víctimas de las 600 denuncias que recibe el Vaticano cada año por casos de pederastia en su seno, algunos de ellos tapados por la propia institución. Eso sí que daña a las personas y a la imagen de la Iglesia y no un disfraz en Carnaval.

Al final reinó la cordura y se archivó la causa. Al menos por una vez, la justicia española funcionó de forma razonable, no así en otros muchos casos. De todos es conocida la reciente sentencia que declaraba a Cristina de Borbón inocente (por ignorante) y a su marido culpable de varios delitos para los que la presencia de su mujer era necesaria. La pobre infanta, licenciada en Ciencias Políticas y con un máster en Relaciones Internacionales, trabajando para la obra social de La Caixa desde 1993, no era consciente de lo que hacía su marido, condenado por fraude a la administración pública, prevaricación continuada, malversación de caudales públicos, falsedad en documento público, tráfico de influencias y delito contra la Hacienda Pública. Suena muy mal ¿verdad?. Pues él está con ella viviendo en Suiza como si nada.

Está claro que la justicia no es igual para todos. Que se lo pregunten al juez Baltasar Garzón, inhabilitado mientras investigaba el caso Gürtel; o al juez Elpidio Silva, inhabilitado por enviar a prisión al expresidente de Caja Madrid. A ambos se les quitó de en medio bastante rápido, antes incluso que la resolución de los casos que investigaban... Está claro que meterse con el que tiene dinero y poder no es lo mismo que meterse con un ciudadano de a pie.

Llega entonces el desencanto y al llegar a la urna no sabes a quien votar. Hubo en su día un partido que denunció la corrupción y se querelló contra Bankia. Un partido que nunca tuvo ningún imputado entre sus filas. Pero no lo busquen, porque ya no existe. De manera increíble, el partido mas honrado y coherente que existía en España (UPyD) desapareció de la faz de la Tierra. ¡Qué casualidad! Fue el PP el que se ganó la confianza de la mayoría, así que solo quedó aplicarse esa frase que Rajoy envió a Bárcenas por SMS: "sé fuerte".

Y aunque uno intente distraerse, ni al cine ni al teatro se puede ir, que el Gobierno los considera lujos y tienen un IVA del 21%. ¿Ponemos entonces la televisión pública? Esa televisión que con un 10% de audiencia media (superada por Telecinco y Antena 3) manipula y censura sus servicios informativos, siendo el propio Consejo de Informativos el que denuncia estos hechos y la contratación de personas afines al poder para hacer una redacción paralela que no moleste. Sabemos todos que al Gobierno y a Rajoy no le gustan las preguntas (y menos si son en inglés).

Por no gustar, no les gusta ni el Sol, al que han puesto un impuesto para impedir que la gente pueda autoabastecerse con energías renovables, más limpias y baratas que las que usamos actualmente. Un auténtico escándalo.

Lo dicho, ver para creer.



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