martes, 12 de julio de 2016

El timo de la Bandera Azul

La Bandera Azul es un galardón que anualmente otorga la Fundación Europea para la Educación Ambiental, a las playas y puertos que cumplan con una serie de requisitos, resumidos en cuatro grandes bloques: 


  • Que exista información y se realicen actividades de educación ambiental
  • Que se mida y controle la calidad del agua
  • Que se mire por la conservación y gestión ambiental
  • Que existan medidas de seguridad (socorristas) y servicios (lavabos, accesos...)

Este sistema fue apoyado desde 1987 por la Comunidad Económica Europea a través de subvenciones, hasta que éstas se eliminan tras observarse discordancias entre los criterios de concesión de las distinciones y el estado real de las playas. Desde la Comisión Europea se concluyó que dichos criterios carecían del suficiente rigor. 

Son muchas las organizaciones de ecologistas que, a lo largo de los últimos años, han puesto de manifiesto el hecho de que las Banderas Azules no son sinónimo de un litoral bien conservado. De hecho, afirman que hay playas con esta bandera en las que existen problemas ambientales relacionados con la presión turística y urbanística, así como problemas de vertidos incontrolados derivados de emisarios submarinos.

Todo parece indicar que la concesión de la Bandera Azul no sigue unos criterios ambientales rigurosos sino que tiene más que ver con los equipamientos de la playa, los accesos o los servicios, por lo que han pasado a ser un producto comercial y publicitario que interesa mucho poseer a empresarios hoteleros y ayuntamientos.

Este año en España hay cocedidas 686 Banderas Azules entre playas y puertos, pero lo más probable es que en los lugares más limpios y con mejor calidad del agua no ondee ninguna bandera. Ni falta que les hace. 


lunes, 11 de julio de 2016

No todos somos Leo Messi

Tras la sentencia que condena por un delito de evasión fiscal a 21 meses de prisión y multa de 4 millones de euros al jugador del F.C. Barcelona, Leo Messi y a su padre, el presidente del Barsa se ha apresurado a lanzar una campaña en Twitter bajo el hashtag #TodosSomosLeoMessi, con la que pretende lavar la cara de su jugador, y de paso la del club, que ya se había visto envuelto recientemente en otro caso similar con el jugador Neymar. Desde el club catalán explican que lo que se pretende es trasmitirle a Leo que no está solo y que harán justicia con él y con su padre. 

El artículo 307 del Código Penal dice que "el que, por acción u omisión, defraude a la Seguridad Social eludiendo el pago de las cuotas de ésta (...) siempre que la cuantía de las cuotas defraudadas (...) exceda de 50.000 euros, será castigado con la pena de prisión de 1 a 5 años y multa (...). Además, el artículo 307 bis añade que dicho delito será castigado con pena de prisión de 2 a 6 años y multa cuando la cuantía de las cuotas defraudadas exceda de 120.000 euros. Teniendo en cuenta que en el caso de Leo Messi la cifra supera los 4 millones de euros, parece que la pena impuesta por el juez no es ni de lejos la mas severa y ejemplarizante. De hecho, al ser la condena menor de 24 meses de prisión y carecer de antecedentes penales, lo más probable es que no se decrete su ingreso en la cárcel. El haber satisfecho parte de la deuda con la Seguridad Social antes de dos meses desde la citación judicial y el reconocer judicialmente los hechos ha sido determinante para que la pena no haya sido mayor.

No está de más recordarle a los dirigentes del F.C. Barcelona que la justicia no la hacen los clubes de fútbol, sino los tribunales, y que en este caso, tanto Leo Messi como su padre han sido condenados por uno. Que quien ataca al Barsa y a su historia no es el sistema judicial, sino los dirigentes de clubes que con sus malas prácticas han permitido que esto pase y que, peor aún, pretenden defender ante la opinión pública a quienes evaden impuestos sin necesidad de ello, por pura avaricia y además intentan contar con el apoyo de la calle, con la que está cayendo. Leo Messi ganó más de 60 millones de euros en el año 2014. Su club le paga 36 millones, más lo que ingresa por contratos de publicidad y demás. Hablamos de un jugador que gana en mes y medio mas de lo que cualquiera de nosotros ganará en 80 años, es decir, en toda nuestra vida. Manejando esas cifras es seguro que no tenía ninguna necesidad de defraudar a la Seguridad Social y aún así lo hizo. Pero la cárcel no es para él: seguirá jugando al fútbol y aumentando su cuenta corriente.

No, no todos somos Leo Messi.