sábado, 19 de septiembre de 2015

El Toro de la Vega

El Toro de la Vega es un evento taurino que se realiza en Tordesillas (España) desde la Edad Media, situando su origen algunos investigadores en el año 1355, aunque la primera referencia escrita del torneo es de 1534. En esta localidad, como en tantos otros puntos de España, era costumbre utilizar los toros para celebrar encierros, alancearlos, embolarlos (colocar bolas de fuego en sus astas), o despeñarlos. 

Otras ciudades y pueblos del país han ido abandonando  o transformando estas costumbres de acuerdo con los cambios que toda sociedad sufre con el paso del tiempo. Es el caso de Zamora, que hace años renunció a tirar una cabra viva desde un campanario, así como a descuartizar con espadas a un gallo vivo colgado en la plaza. 

No es el caso de Tordesillas, donde el Toro de la Vega continúa celebrándose de la misma manera: se suelta a un toro cerca de la plaza del pueblo y es guiado hasta la vega del río Duero, donde un grupo de lanceros y picadores le persiguen y lancean hasta que muere desangrado. La única posibilidad de que el toro sea indultado es que éste sobrepase los límites donde se celebra el torneo, algo que en la práctica es falso. En dos ocasiones el toro sobrepasó los límites y en ambos casos terminó muerto: en 1993 por las heridas provocadas por los lanceros y en 1995 por dos tiros que le propinó un guardia civil para abatirlo.

En el siglo en que vivimos, hay una gran oferta de ocio y variedad de estímulos, como la práctica de deportes, el uso de videojuegos, el teatro, el cine, la televisión, y un largo etcétera para entretenerse, competir y /o disfrutar, por lo que no cabe en cabeza de nadie sensato que haya espacio para la crianza de animales con el único fin de regocijarse con su tortura pública. Y menos aún para declarar el sufrimiento gratuito de un ser vivo como Fiesta de Interés Turístico en España (1980). Interés, interés, no tiene ninguno.