sábado, 25 de abril de 2015

La victoriosa corrupción

El actual panorama político español se encuentra en una etapa de vital importancia, casi a la altura de la Transición que a finales de los 70 permitió a España dejar atrás 40 años de dictadura. Por entonces, el hecho de legalizar al Partido Comunista y celebrar unas elecciones libres supuso toda una revolución a la que la mayoría de la sociedad española respondió con esperanza y alivio.


Han pasado varias décadas desde entonces y España, naturalmente, ha cambiado. El sistema democrático, en el que el poder emana del pueblo,  se ha convertido en realidad en  una partitocracia (el poder lo poseen los partidos) y aunque dicho sistema se encuentre bien asentado y todos (ciudadanos y partidos) aceptemos el resultado de unas elecciones que consideramos limpias, se hace necesario dar un paso más y reformar todo aquello que a lo largo de estos años ha quedado demostrado que o bien no funciona, o bien puede funcionar mucho mejor. Pero más allá de todo eso, quisiera poner sobre la mesa lo injusta que puede resultar la política en muchas ocasiones, haciendo una comparación (odiosa) que refleja hasta donde se encuentra viciado nuestro actual sistema.

Tenemos por un lado a un partido político que llegó al poder prometiendo creación de empleo, bajada de impuestos, no reducir las pensiones, ni la ayuda a la dependencia, ni el presupuesto para la sanidad, ni las becas ni nada relacionado con la educación. Tampoco incluía su programa electoral realizar una amnistía fiscal ni pedir un rescate a Europa. Al final, tras llegar al Gobierno,  este partido político hizo todo lo contrario, y cuando digo todo lo contrario, es de forma literal: todo lo contrario (la banca fue rescatada aunque muchos eviten utilizar esa palabra). Pero por si fuera poco, nos encontramos con que alcaldes, concejales, presidentes de comunidades, ministros y hasta el propio presidente del Gobierno se ven salpicados, casi a diario, por múltiples casos de corrupción: contabilidades paralelas, destrucción del disco duro de ordenadores, cobro de sobresueldos en negro, uso de tarjetas del mismo color a cargo de cajas de ahorro, cobro de comisiones ilegales a cambio de concesiones… Ahí tenemos al artífice del milagro español en la época de Aznar (el señor Rato), todo un ejemplo a seguir que ahora es investigado por su gestión en Bankia, al que le han descubierto, de momento, 27 millones de euros fuera de España y un hotel en Berlín. La solución propuesta por este Gobierno ha sido suprimir la palabra imputado por investigado, que parece que les suena mejor, y presentar una serie de medidas para mayor transparencia a la vez que bloquean en el Congreso la comparecencia del señor Mariano Rajoy, Presidente del Gobierno, evitando así que dé explicaciones sobre ninguno de estos hechos. Donde esté una tele de plasma o un video blog, que se quite el Parlamento o las ruedas de prensa…

Por otro lado tenemos a otro partido político que nació, según sus bases, para regenerar la democracia; que presentó una querella contra todos los responsables de Bankia en 2012,; que pidió prisión provisional para Rodrigo Rato en 2014 por las preferentes; que denunció el uso de las tarjetas black y a 41 cajas ante la Fiscalía para que fueran investigadas; que se querelló contra la familia Pujol y contra Artur Mas por malversación de caudales públicos, tráfico de influencias y blanqueo de capitales; que lucha ante el Tribunal Constitucional por la independencia de la Justicia y contra el reparto partidista del Consejo General del Poder Judicial; un partido que se ha tenido que gastar 265.000 euros para luchar contra la corrupción, realizando en muchas ocasiones el papel que le corresponde hacer a la Fiscalía, ya que ésta se encuentra tan politizada que en según qué casos actúa mas bien como abogado defensor de los presuntos corruptos que como acusación; que en sus 7 años de vida nunca ha tenido un solo caso de corrupción en sus filas y que ha donado 243.714 euros para ayuda a comedores escolares en Madrid.

Uno de estos dos partidos posee mayoría absoluta en el Congreso: 182 representantes. El otro apenas posee 5. El primero es el partido corrupto; el segundo es el que no lo es.  Lo peor es que los sondeos apuntan a que el primero podría ganar las elecciones de nuevo con un 26% de los votos mientras que el segundo prácticamente desaparece del panorama político: 1,4%.

Nos podrán caer mejor o peor algunos líderes políticos, podremos definirnos de derechas o de izquierdas, pero de cumplirse estos pronósticos estaría claro que algo no funciona en nuestro país, y no es sólo la ley electoral, la Constitución, la Justicia, la Monarquía o la Sanidad: no funciona el sentido común. 


domingo, 19 de abril de 2015

Valbanera: el Titanic español

El Valbanera fue un transatlántico de vapor español, que realizaba la ruta entre la costa mediterránea española, Canarias, Puerto Rico y Cuba. Considerado como el Titanic de la emigración canaria, tan sólo siete años después del naufragio del transatlántico británico, el Valbanera corría la misma suerte, naufragando en 1919 en las costas de Cuba.



Zarpó de Barcelona el 10 de agosto, y después de hacer escala en Valencia, Málaga y Cádiz, atracó en Gran Canaria el día 17, donde embarcaron 251 pasajeros. Al día siguiente otros 212 canarios subieron al barco en Santa Cruz de Tenerife y tres días después, otras 106 personas con destino La Habana hacían lo propio en el puerto de Santa Cruz de La Palma. Fue en la isla bonita donde el Valbanera perdió el ancla, lo que para los marineros de la época suponía un mal augurio. 

El barco llegó a Puerto Rico y posteriormente atracó en Santiago de Cuba. Curiosamente, la mayoría de pasajeros tenía billete hasta La Habana, pero la mayor parte de ellos decidió quedarse en Santiago de Cuba y no seguir hasta la capital. No se sabe si fue por miedo a un huracán que se acercaba a las costas cubanas o esta decisión colectiva se debió a que las zonas de trabajo de los emigrantes canarios estaban mas próximas a Santiago que a La Habana. Otros opinan que muchos perdieron el barco por despistarse tomando ron en la isla. Lo cierto es que 742 personas desembarcaron antes de llegar a su destino, hecho que salvó sus vidas. 

El 10 de septiembre, el Valbanera se encontró con un huracán que le impidió atracar en La Habana. El barco se hundió rápidamente frente a la costa de Cuba a apenas 12 metros de profundidad. Sin embargo, ninguna de las 488 personas que viajaban en él sobrevivió. Ni siquiera dio tiempo a echar al agua los botes salvavidas o a pedir socorro. De hecho, no se encontró ningún cadáver. El hundimiento fue tan rápido que todos los pasajeros quedaron dentro, ya que el barco está completamente cerrado, según el testimonio de un buzo americano que en los años 60 se introdujo en uno de los camarotes a través de un portillo medio abierto. Allí vio el cadáver de un niño flotando y juró que no volvería jamás. 

Han pasado 96 años y el barco sigue en el mismo lugar, a tan solo 12 metros de la superficie, con todas las víctimas en su interior, la mayoría canarios, olvidados por todos, a diferencia del Titanic. ¿O acaso alguien había oído hablar del Valbanera?