miércoles, 30 de abril de 2014

Final de la Champions

La UEFA Champions League (o Liga de Campeones), popularmente conocida como "la Champions", fue creada (con otro nombre) en la temporada 1955/1956 y consiste en el enfrentamiento de los diferentes equipos de fútbol europeos con mejores resultados en sus respectivas ligas nacionales, a fin de dilucidar cuál es el mejor equipo europeo cada año. 

Este año la final, disputada en Lisboa (Portugal), enfrenta a dos equipos españoles, el Real Madrid  y el Atlético de Madrid, siendo la primera vez en la historia de la competición que los finalistas proceden no ya del mismo país, sino de la misma ciudad. Además de esta circunstancia, ambos equipos se juegan actualmente ser el campeón de la liga española en esta temporada.

Haciendo un poco de historia, vemos la diferencia que ha existido siempre entre ambos equipos, tanto a nivel económico como deportivo:


Atlético de Madrid
Real Madrid
Ligas
9
32
Copas del Rey
10
19
Champions League
Ninguna
9
UEFA League
2
2
Copa Intercontinental
1
3
Finales jugadas en Champions
1
12
Ránking por ingresos (clubs)
13º
Temporadas 2ª división
6
Nunca

El Atlético de Madrid ha llegado a la Final después de dejar en la cuneta en las últimas rondas al Milán (7 Champions en sus vitrinas), Barcelona (4 Champions) y Chelsea (1). Por su parte el Real Madrid llega tras vencer al Shalke 04 (sin título), Borussia de Dortmund (1 Champions) y Bayer de Munich (5).

El partido que decidirá cuál de los dos se lleva el título será el día 24 de mayo. Por historia y por presupuesto el favorito es el Real Madrid, equipo hecho para medirse en estas lides cada temporada. Las aspiraciones del Atlético siempre han sido más modestas, aunque a todos beneficia que de vez en cuando no ganen siempre los mismos: a la competición, a los aficionados y al fútbol en general. Porque los monólogos son aburridos y a veces, sólo a veces, David vence a Goliat.


martes, 29 de abril de 2014

Iglesia y privilegios

Desde la Constitución de 1978, España es un estado aconfesional en el que sus relaciones con la Santa Sede y la Iglesia católica se encuentran reguladas por el acuerdo de 1976 y los acuerdos de 1979, que modificaron y reemplazaron el Concordato de la época franquista (1953). Por tanto, a pesar de la aconfesionalidad del Estado, esta institución religiosa se encuentra con una serie de privilegios heredados de la época de la dictadura, entre los que figuran los siguientes: 
  • La Iglesia se encuentra exenta de pagar impuestos como el de Bienes Inmuebles (IBI) a diferencia del resto de mortales. 
  • La Iglesia puede apropiarse de bienes públicos a través de las inmatriculaciones. Se trata de una figura legal que permite a la Iglesia católica inscribir a su nombre en el Registro de la Propiedad bienes que no estén inscritos con anterioridad, equiparándose a obispos y arzobispos con funcionarios públicos a la hora de certificar que los bienes a inmatricular son de su propiedad.
  • La Iglesia se encuentra dentro de las Fuerzas Armadas del Estado en un país aconfesional. El arzobispado castrense depende de la Dirección General de Personal del Ministerio de Defensa. En España se celebran funerales de Estado exclusivamente católicos sin tener en cuenta la confesión de los militares caídos o la de sus compañeros, a los que se obliga a asistir.
  • La Iglesia se encuentra dentro de la educación pública y la asignatura de religión es financiada con fondos públicos (vía conciertos educativos). Los profesores de esta asignatura son elegidos a propuesta de la Iglesia, la cual también selecciona y determina el material didáctico a utilizar. Como si el catecismo no fuera suficiente.
Además, cabe mencionar el poder de esta institución religiosa para influir en el Gobierno a la hora de legislar temas como la reciente propuesta de reforma de la Ley del aborto (de las más restrictivas de Europa), además de sus presiones y manifestaciones en contra de la Ley de matrimonio homosexual o en su día contra el divorcio.

La financiación de la Iglesia también depende en parte de fondos públicos. Un 25% de sus ingresos provienen de aquellos ciudadanos que marcan la casilla de la Iglesia católica en su declaración de la renta, mientras que otro 20% proviene de subvenciones y de su actividad económica (librerías, editoriales, colegios, etc). El resto es fruto de los rendimientos económicos de su patrimonio (5%) y de aportaciones de sus fieles (50%).

Todos estos privilegios han sido criticados por diferentes sectores de la sociedad e incluso el 60% de los votantes a cualquier partido se manifiesta a favor de que se eliminen, mientras que sólo un 22% se sitúa en contra, según un estudio sociológico encargado por la Cadena Ser en el año 2013. (Se declaran a favor el 88% de votantes de IU; el 81% de votantes del PSOE; el 62% de UPyD; tan sólo el 39% de votantes del PP).  En una época de grave crisis donde los recortes han sido la norma, parece inaudito que en este apartado no se haya producido ni un solo recorte, por lo que no parece extraño que la sociedad se posicione cada vez más lejos de esta institución: a pesar de que el 73´1% de españoles se considera católico, la cosa cambia cuando miramos el número de católicos practicantes: la cifra baja dramáticamente hasta el 15´6%. Con respecto a los religiosos que habitan conventos, seminarios, monasterios, etc, han pasado de ser 41.137 personas en 2001 a 18.487 en 2011 (menos de la mitad). Lo mismo ocurre con el número de sacerdotes. 

Como en el caso de otra de las instituciones arcaicas y presentes en nuestro país (la Monarquía), la Iglesia católica no pasa por su mejor época a nivel popular, lo que no resulta extraño teniendo en cuenta que mantener su posición de privilegio choca con los dictados de su propio evangelio. Si Jesús levantara la cabeza


lunes, 28 de abril de 2014

Nueve canales menos

El 6 de mayo, 9 canales de televisión están obligados a dejar de emitir en España: Nitro, Xplora, la Sexta 3, La Siete, Nueve, Intereconomía (que puede hacerlo de forma regional en Madrid y Valencia), MTV (mudada a plataforma de pago), AXN y el canal Teletienda (antiguo MarcaTV).

En junio del año  2010, el Gobierno (del PSOE) repartió licencias para la Televisión Digital Terrestre (TDT) sin tener en cuenta que la Ley Audiovisual aprobada un mes antes exigía celebrar un concurso público para ceder licencias a los diferentes operadores nacionales, basándose en la ley anterior para repartir los canales. Por tanto, al no producirse el concurso público, la empresa Infraestructuras y Gestión 2002 S.L. interpuso una demanda ante los tribunales.

En noviembre de 2012 el Tribunal Supremo daba la razón a dicha empresa aunque entendía que ni el Gobierno ni los operadores de televisión habían actuado conscientes de la irregularidad. Lo cierto es que un Real Decreto evitaría el cierre de estos canales y la pérdida de puestos de trabajo que ello lleva consigo. Sin embargo, el 22 de marzo de 2013, el Gobierno (del PP) anulaba la concesión de licencias. Desde entonces hasta hoy, su postura ha sido la de no hacer nada, mientras que los operadores privados han pedido amparo al Tribunal Constitucional y aseguran que pedirán indemnizaciones. 

La cosa puede ir aún más allá, puesto que Infraestructuras y Gestión 2002 S.L. ha presentado un recurso ante el Supremo que de prosperar, supondría el cierre de 8 canales más, de tal forma que quizá antes de lo que canta un gallo cabe la posibilidad de que en España nos quedemos con dos canales, como en los años 80: La 1 y La 2 de TVE (¡y gracias!), o lo que es lo mismo: toros, fútbol y las "noticias" del Gobierno de turno. El NODO no volverá, porque volver al blanco y negro envejece mucho y a algunos políticos nuestros les gusta lucir el tinte.

Y si quieres ver televisión, a pasar por caja y pagar por las plataformas digitales (Imagenio, Canal +…) en las que más de un amigo del Gobierno tiene su despacho.

sábado, 26 de abril de 2014

Estudio General de Medios


El Estudio General de Medios (EGM) es un análisis estadístico acerca del consumo de los medios de comunicación en España realizado por la Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación (AIMC), a través de una macro encuesta en la que se pregunta a la gente qué medios de comunicación sigue, sin tener en cuenta si son medios gratuitos o de pago. El EGM es importante para las empresas porque sirve de referencia a los anunciantes para decidir sus inversiones según las audiencias  y el perfil social que atrae cada medio de comunicación.

En la entrada de hoy, pasaremos por alto los datos relativos a televisión, que alguna vez hemos comentado ya, para centrarnos en los referentes de radio y prensa escrita, quizá menos conocidos que los de la denominada "caja tonta".

Radios Nacionales generalistas

La Cadena Ser es una vez mas, la cadena líder en este sector, con 4.688.000 oyentes. A mucha distancia le siguen Onda Cero (2.603.000), Cadena COPE (1.972.000) y Radio Nacional de España 1 (1.317.000).



Radios Nacionales temáticas

Con una audiencia de 3.578.000, C40 es líder de las radios temáticas, seguida a distancia por Cadena Dial (2.281.000) y Europa FM (2.025.000). En la gráfica siguiente podrás ver los datos del resto de cadenas.



Periódicos de información general

El País se sitúa a la cabeza con 1.770.000 lectores, seguido de El Mundo con 1.077.000. Más lejos se encuentran la Vanguardia (692.000), el Periódico (599.000), ABC (536.000) y La Razón (271.000). 



Diarios deportivos

Marca es el rey en este terreno, con 2.699.000 lectores. Le siguen por este orden: AS, Mundo Deportivo y Sport.



Prensa canaria.

En lo referente a la prensa canaria, el periódico El Día es el más seguido con 184.000 lectores, con un descenso de un 8,5% con respecto al anterior estudio. Detrás se encuentran La Provincia (153.000), Canarias 7 (127.000), Diario de Avisos (100.000) y por último La Opinión de Tenerife (34.000).


viernes, 18 de abril de 2014

Homeopatía: ¿funciona?

La homeopatía es una alternativa a la medicina actual, basada en dos ejes fundamentales:

  1. Lo similar cura lo similar.
  2. Cuanto más se diluye un remedio, mas potente es el efecto.
Por ello, los preparados que se utilizan para curar, consisten en productos que causan los mismos síntomas que sufre el paciente, diluidos de forma extrema, de tal modo que en muchas ocasiones en el producto final (el que ingiere el paciente) no queda ni una sola molécula de la sustancia original. ¿Entonces por qué debería funcionar? La homeopatía afirma que el agua tiene memoria y gracias a ello el producto tiene efectos sobre los pacientes. 

La corriente a favor de la homeopatía se apoya en que los remedios son baratos, no producen efectos secundarios, son compatibles con otros tratamientos y se pueden utilizar en niños y mujeres embarazadas. Para elegir el "medicamento" apropiado para cada caso, el homeópata debe interrogar al paciente, conocer el motivo de la consulta, la personalidad del individuo, su situación anímica, antecedentes clínicos y biográficos...

La homeopatía también se apoya en el hecho de que en muchos países se apuesta por ella: en Reino Unido hay cuatro hospitales homeopáticos; en Francia la homeopatía estuvo parcialmente financiada por la sanidad pública hasta 2004; en Alemania el 70% de los seguros de salud pagan la homeopatía; en Suiza los tratamientos homeopáticos se financian actualmente… Para los partidarios de esta pseudociencia, las críticas a sus métodos y productos son fruto de los intereses económicos de la industria farmacéutica, a la que no le interesa perder el control del negocio farmacéutico ni que las enfermedades se curen, porque su negocio consiste en hacer crónicas las enfermedades, de tal modo que los pacientes necesiten medicarse de por vida. 

Curioso argumento, si tenemos en cuenta que los productos homeopáticos son fabricados por una empresa francesa, Boiron, que factura más de 500 millones de euros al año, de los cuales invierte en investigación  sólo un 1%. Quizá esta baja inversión se deba a que poseen el remedio para todos los males. ¿Para qué invertir más entonces?. Sin embargo, se han tenido que rascar el bolsillo en Estados Unidos, al afrontar el pago de 12 millones de euros para frenar las denuncias por publicidad engañosa en sus productos, entre los que figuran Oscillococcinum (contra la gripe) y Amicare (contra el dolor). Además se les ha exigido en este país que en su etiquetado se incluya que la Agencia de Alimentos y Medicamentos no ha verificado su efectividad.

Como no podía ser de otra manera, la homeopatía se ha encontrado de frente a la comunidad científica, por múltiples razones. La fundamental, es que sus principios contradicen los principios de la Física, la Química y la Biología (ahí es nada). Otra de ellas, es que los estudios homeopáticos se publican en revistas de medicina alternativa pero no en revistas científicas, donde sus métodos puedan ser rebatidos por la ciencia. Desde este punto de vista (el científico), los datos que resultan de los estudios homeopáticos se encuentran dentro de los límites de la incertidumbre estadística, o lo que es lo mismo, obtienen los mismos resultados que cualquier placebo (sustancia que no cura, inerte farmacológicamente). Análisis como el de la revista British Medical Journal (1991), The Lancet (1997 y 2005) llegan a la conclusión de que los efectos clínicos de la homeopatía son efectos placebo. Y no es para menos cuando, al analizar su composición, sólo se encuentra agua y azúcar.

Pero volvamos a los países anteriormente mencionados como ejemplos de apuesta por la homeopatía y de su éxito:

Reino Unido: el Comité de Ciencia y Tecnología de la Cámara de los Comunes concluyó que la homeopatía debía dejar de etiquetarse como medicina, solicitando que se deje de financiar por el Servicio Nacional de Salud (2010). Por su parte, la Asociación Médica Británica acordó calificar la homeopatía como un disparate (2010).

Francia: se dejó de financiar en el año 2004 por la Seguridad Social. 

Suiza: tras los resultados de un estudio encargado por el Gobierno suizo, éste dejó de financiar la homeopatía durante un tiempo por no ajustarse a los criterios requeridos de eficacia, aunque el Estado volvió a financiarla de forma provisional hasta 2017, tras hacer consulta en referéndum. En ese año, la sanidad pública dejará de financiarlos si no se presentan evidencias de su efectividad.

Una amiga defensora de la homeopatía comentaba hace unas semanas que un familiar suyo se convenció de que la Fanta (sí, el refresco), le mantenía sano y a partir de entonces, necesitaba su botella de Fanta para comer a diario. Con este argumento pretendía convencer de que la homeopatía funciona, ya que si uno se convence de que ella me va a curar, me curará. ¿Acaso no es esto lo que define el efecto placebo? Por esta lógica, podríamos sustituir los productos homeopáticos por gominolas o lacasitos… siempre que uno se convenza de que eso le va a curar. Increíble.

Con todo, la homeopatía sigue creciendo, porque es el consumidor el que elige y mientras haya personas que estén convencidas de que funciona, o quieran probar a ver que pasa, se seguirán vendiendo. De hecho, muchas farmacias los venden por hacer caja, independientemente de que consideren que funcionan o no. No obstante, los pacientes tenemos derecho a saber, no sólo a creer. Porque para tener fe, no hace falta rascarse el bolsillo, que el negocio del agua milagrosa ya lo habían inventado en Lourdes.