viernes, 29 de marzo de 2013

Madrid 2020

El 7 de septiembre de este año sabremos cuál será la sede de las Olimpiadas del año 2.020. Las candidatas son 3: Tokio (Japón), Estambul (Turquía) y Madrid (España), que se presenta por cuarta vez, las tres últimas de forma consecutiva.
 
De conseguirlo, sería la segunda vez que España celebra unos Juegos Olímpicos (ya lo hizo en Barcelona 1992) y parece que en esta ocasión lo tiene al alcance de la mano, visto el resultado más que favorable de la valoración del Comité Olímpico Internacional (COI) tras su visita a la capital de España.
 
Los puntos fuertes de la candidatura española son:
 
-Tener ya construidas el 80% de las infraestructuras
 
-Insistencia con la candidatura
 
-Apoyo popular
 
-Presupuesto austero en tiempos de crisis, inferior a los de Londres 2012 y Río de Janeiro 2016
 
-El pacto no escrito de rotación de continentes le beneficia en esta ocasión
 
-Ubicar sedes en lugares emblemáticos, como el Parque del Retiro o la Plaza de Toros de las Ventas.
 
Los defensores de la candidatura olímpica indican que con ella se generarán puestos de trabajo (entre 200.000 y 320.000 en siete años) y se revitalizará el turismo, además de conseguirse proyección internacional, sentimiento de cohesión como país, etc. Otros creen que el empleo generado será temporal y de baja cualificación y que serán más las pérdidas que las ganancias.
 
Lo claro es que aún se prevee que haya que invertir 1.500 millones de euros en sedes deportivas y que estas previsiones suelen fallar. Para muestra un botón: la Caja Mágica (sede del Masters 1.000 de tenis de Madrid entre otros eventos) tenia un presupuesto de 120 millones de euros y terminó costando 290 millones (más del doble). En Londres 2012, en el aspecto de seguridad, por mencionar otro ejemplo, se pasó de un presupuesto de 330 millones de euros a 664 millones (de nuevo, más del doble). Además hay que añadir que tras los Juegos Olímpicos, Madrid podría encontrarse con más edificios sin usar a los que no sabría sacar provecho, como ya ocurre con la mencionada Caja Mágica.
 
Unos Juegos Olímpicos cuestan mucho dinero, y rara vez se recupera la inversión:
 
Montreal 1976: Presupuesto de 250 millones de dólares, que pasa a 1.600 millones (seis veces mas)
Atenas 2004: Presupuesto de 4.500 millones de euros, que pasa a 10.800 millones (más del doble)
Pekín 2008: Presupuesto de 12.000 millones de euros, que pasa a 30.500 millones (más del doble)
Londres 2012: Presupuesto de 5.000 millones de euros, que pasa a 11.500 millones (más del doble)
 
Barcelona 1992 dejó una deuda al Gobierno del país de 4.000 millones de euros y otros 2.000 millones más a los Gobiernos regional y local. ¿A quién beneficia organizar unos Juegos Olímpicos? ¿Está España en condiciones económicas de organizarlos y de dirigir tanto dinero público a ello? ¿Es una prioridad? ¿Por qué? ¿Compensa?

domingo, 24 de marzo de 2013

Santa Cruz ha muerto

Santa Cruz de Tenerife fue fundada el 3 de mayo de 1494, siendo en principio un caserío de pescadores dependiente de La Laguna, donde se estableció la capital de la isla. Con el paso del tiempo se fue convirtiendo en uno de los puertos más importantes del Atlántico desarrollándose poblacional y urbanísticamente. La importancia de la ciudad se consolida en 1833 cuando es nombrada capital de la por entonces provincia de Canarias, hasta que en 1927 se establece por decreto que se comparta la capitalidad del archipiélago con Las Palmas de Gran Canaria.

En el presente, Santa Cruz de Tenerife es una ciudad decadente, estancada y aburrida, que tiene un Plan General de Ordenación (PGO) en vía muerta desde hace años, lo que impide su desarrollo. 

Una ciudad que vive de espaldas al mar, a pesar de ser una ciudad costera, asfixiada (en todos los sentidos) por una refinería que no la deja expandirse hacia el sur y que provoca malos olores y gases contaminantes, superando, según varios estudios de las Universidades de Valencia y de Santiago de Compostela, en más de 120 emisiones al año la emisión de partículas contaminantes en su entorno (banadio, níquel, cadmio, mercurio, plomo, criseno, benzofluoranteno, etc.), cuando la legislación europea sólo ha permitido un máximo de 35 veces por año, y que en la actualidad han quedado restringidas a 7.

Una ciudad que da la espalda a su patrimonio histórico y cultural, con edificios emblemáticos abandonados en pleno centro o en ruinas, como la Plaza de Toros en la Rambla o el Templo Masónico (existe algún informe del Cabildo en esta línea).

Una ciudad donde presuntamente quienes la han gobernado se han visto envueltos en escándalos como el mamotreto de la playa de las Teresitas, donde parece ser que hubo un "pelotazo" de 120 millones de euros en la compra y venta de terrenos de la playa (según el ex alcalde de Santa Cruz, Miguel Zerolo, le tocaron en 15 días 145 décimos de loteria de Navidad premiados) o donde una concejala de Patrimonio que ganaba casi 4.000 euros al mes, a una pregunta sobre los locales de la ciudad cedidos a alguna ONG, responde que no existe ninguna asociación que corresponda con las siglas "ONG".

Una ciudad en la que apenas existe ocio nocturno. No existen, a excepción de la zona de La Noria, lugares de esparcimiento siendo numerosos los locales que han cerrado por toda la ciudad y no sólo de ocio sino también comercios. Lejos queda el antiguo esplendor de la Avenida de Anaga e incluso algunos actos del Carnaval no son lo que eran. 

Una ciudad que a pesar de recibir cruceros de lujo, parece tener poco que ofrecer al turista, que huye hacia el sur en busca de sol y playa o hacia La Laguna, ciudad ésta que parece adaptarse mejor a las circunstancias y que ha sabido crecer a pesar de la crisis y de tener un clima menos apacible.

Una ciudad que pierde población a pasos agigantados (más de 15.000 habitantes menos en un sólo año, casi el equivalente a la población íntegra de Santa Cruz de La Palma) siendo la ciudad de España que más habitantes pierde. Y es normal, porque, ¿qué ofrece?

Santa Cruz de Tenerife, co-capital de Canarias, ha muerto.

martes, 12 de marzo de 2013

Editoriales del periódico El Día

El periódico El Día y su editor José Rodríguez han sido condenados a pagar 60.000 € a D. Paulino Rivero por intromisión ilegitima en el derecho al honor, tras una serie de editoriales publicados desde el año 2011. La sentencia obliga también a retirar de la hemeroteca dichos editoriales, artículos y comentarios que constituyen una lesión al honor del Presidente del Gobierno de Canarias.

A la luz del artículo publicado el 28 de febrero por El Día en el que se menciona la sentencia, se deduce que el periódico en sí considera un éxito haber evitado la condena de 250.000 € que pedía el fiscal, recordando que dicha sentencia es recurrible. Añaden que tener que pagar "sólo" 60.000 € es un hecho que mantiene íntegro el derecho a la libertad de expresión, a criticar e informar. Me pregunto entonces dónde considera este periódico que está la frontera entre la crítica a políticas concretas, hechos o la información en sí y la infamia, el insulto y la calumnia. Me pregunto también si esta aparente alegría al recibir la sentencia significa que pagar 60.000 € le sale rentable, porque no debemos olvidar que según la última oleada del Estudio General de Medios (EGM) es el periódico más leído en Canarias. Y sobre todo me pregunto: ¿en qué lugar deja El Día al Periodismo?

Pero no es el único asunto polémico en la línea editorial de este periódico. La defensa de la independencia de Canarias y la creación de una República independiente del Estado español es también un tema recurrente. Sin embargo, la defensa de estos ideales (legítimos) no es compatible con el constante insulto hacia una parte de ese territorio, que es la isla de Gran Canaria, a la que permanentemente se menciona como "la tercera en importancia, tamaño o belleza", empeñándose en cambiarle el nombre para dejarlo sólo en "Canaria", ya que el "Gran", según su parecer, no lo merece. ¿Habría que revisar entonces la toponimia de otros lugares como Valle Gran Rey y dejarlo en Valle Rey?

Una cosa es tener una línea editorial, defender unos ideales o simpatizar en mayor o menor medida con unos  líderes políticos, pero hay que ser coherente. No se puede defender un Estado Canario odiando al vecino; a una parte de ese territorio que en teoría formará parte de ese Estado.

viernes, 8 de marzo de 2013

El monopolio de Binter

A finales de 2012, el portavoz de Binter Canarias, José Luis Reina, negaba que existiera monopolio en el transporte aéreo canario, tachando de ignorante o mentiroso a quien sostuviera lo contrario. Explicaba entonces que al tener el carácter de servicio público, las frecuencias y tarifas vienen reguladas por el Estado. 

Monopolio: (del griego monos "uno" y polein "vender") es una situación en la que existe un único productor (Binter) que ofrece un producto, bien, recurso o servicio determinado (transporte aéreo). Para que exista un monopolio es necesario que en dicho mercado no existan productos sustitutos que puedan reemplazar el producto determinado y por tanto sea la única alternativa que tiene el consumidor para comprar. Valga un ejemplo: si yo vivo en Tenerife y tengo que coger un vuelo a cualquier isla de archipiélago, o vuelo con Binter, o no vuelo, porque no tengo otra elección ni alternativa aérea posible.

Carlos Castañosa, ex comandante de Iberia, realizaba las siguientes declaraciones en la revista digital San Borondón: "Binter lleva años externalizando paulatinamente los servicios hasta el punto de que actualmente todas las operaciones las realiza Naysa o Canair con los aviones de Binter, lo que significa que los canarios están volando con compañías más baratas pero al mismo precio o más que antes". Y lo cierto es que las tarifas de Binter se han encarecido desde que no existe Islas Airways, única competencia en los últimos años.

La alternativa más cercana parece ser Canary Fly, que lleva meses operando en las islas occidentales, ya que el cese de operaciones de Islas Airways se intuye definitivo. Y quien sabe si finalmente Ryanair entrará en la batalla, pero parece complicado porque para ello, la compañía irlandesa de bajo coste exige que se eliminen las subvenciones en los vuelos entre las islas para acabar con la Obligación de Servicio Público, algo que ya ha sido rechazado por el Gobierno. 

Lo que nadie discute es que el transporte aéreo es una cuestión vital para Canarias.



domingo, 3 de marzo de 2013

Petróleo en Canarias

Hace ahora un año que el Gobierno autorizó a Repsol realizar prospecciones petrolíferas en Canarias. El Ejecutivo apuesta por este proyecto porque considera que es una gran oportunidad para el país y para Canarias ya que, por un lado, se diversificaría la economía de las islas, hasta ahora dependiente en gran medida del turismo, generándose unos 5.000 puestos de trabajo; por otro lado, se equilibraría la balanza de pagos del país, reduciéndose en un 10% la importación de hidrocarburos. 

Las prospecciones se realizarían a 60 km. de las costas de Lanzarote y Fuerteventura, a unos 2.000 metros de profundidad. Los críticos con este proyecto aluden al riesgo que supone para el medio ambiente o para el turismo. Cierto es que en Brasil se producen extracciones de crudo frente a las playas de Río de Janeiro a una distancia menor (45 km) de la que se extraería en las islas, y a una profundidad mayor (hasta 7.000 metros de profundidad). También es verdad que algunos touroperadores como TUI o Thomas Cook han mostrado su preocupación por este asunto, planteándose si son compatibles ambas actividades. A día de hoy mas de la mitad de la riqueza de Lanzarote y Fuerteventura dependen del turismo. 

Sin embargo, el principal problema viene de Marruecos ya que no existe una línea divisoria oficial en estas aguas, que indique hasta donde es zona de explotación económica exclusiva de cada país (España y Marruecos), de tal forma que si se encuentra petróleo en Canarias, Marruecos podría reclamar el derecho de explotación de esos yacimientos o la titularidad de esas aguas, generando una inestabilidad política y un conflicto perjudicial para nuestros intereses y de resultado incierto.

Se estima que al ritmo de consumo actual, las reservas mundiales de petróleo durarán unos 30 años. Según las estimaciones de Repsol, de haber petróleo en Canarias, se podría extraer durante 20-30 años. ¿Qué pasará después? ¿No sería mejor apostar por energías alternativas, que inevitablemente tendremos que explotar en un futuro cercano, queramos o no queramos, porque el petróleo no es infinito? ¿No es mejor adelantarse a los acontecimientos? ¿La riqueza que se generaría con el petróleo la veríamos en Canarias o  se iría fuera? ¿Se generará realmente empleo en Canarias para los canarios o se necesitará mano de obra extranjera, cualificada y con experiencia que quizá no se encuentra aquí? ¿Hay intereses  económicos mas allá de los que nos hacen ver? ¿Creemos en Repsol? ¿Creemos en el Gobierno? ¿Estamos realmente bien informados sobre este asunto?